Por su escala, los estadios de futbol concentran un alto consumo de energía y agua. Un solo partido activa todos sus sistemas al mismo tiempo: riego de la cancha, sanitarios, iluminación, ventilación y servicios para decenas de miles de personas. En ese lapso generan grandes volúmenes de residuos, principalmente plásticos y desechos de alimentos.
Para la Copa Mundial de Futbol de 2026, el primero en celebrarse en tres países, en 16 estadios diferentes, la FIFA mantiene la exigencia de que los recintos cuenten con certificaciones ambientales LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), que miden el desempeño en agua, energía y manejo de residuos. Los estadios deben cumplir con estos lineamientos si quieren ser parte del torneo.
Las mejoras y adaptaciones formaron parte de un proceso desigual. Para un estadio anquilosado como el Azteca, esto implicó transformaciones de fondo, acompañado de inversiones de miles de millones de pesos. Los estadios BBVA, de Monterrey, y Akron, de Guadalajara, al haber sido construidos en los últimos 15 años, fueron concebidos bajo parámetros más modernos y ya cumplían con algunos requisitos.
Según Rebeca Ortiz, líder de Desarrollo de Negocios del GBCI en México, el organismo que otorga la distinción LEED, “se busca que los recintos deportivos, que son plataformas de visibilidad global, tengan un impacto más positivo para las comunidades donde están”.
Plata como mínimo
LEED evalúa también la construcción, la operación y el mantenimiento de las edificaciones. “Nosotros contamos con un equipo de técnicos especializados que verifica que todo lo que dice un proyecto sobre su proceso sea cierto”, explica Rebeca Ortiz.
El mayor énfasis está en el desempeño operativo, pues es donde se generan los impactos ambientales más significativos. Según la experta del GBCI, miden el consumo energético, el uso del agua, la calidad del aire, manejo de residuos, acceso a transporte público, calidad de ambiente interior y hasta el confort térmico de los usuarios.
Existen tres niveles de certificación (plata, oro y platino) que se asignan según el puntaje obtenido en las estrategias de sostenibilidad. A mayor desempeño ambiental y operativo, mayor nivel de certificación, señala.
Para el Mundial 2026, los estadios sede deben contar, al menos, con un nivel plata. Algunos recintos, como el BBVA y el Akron, obtuvieron certificados en diseño y construcción desde que los construyeron. El primero también obtuvo el reconocimiento en operación y mantenimiento con un nivel oro en 2024. El de Guadalajara está en ese proceso.