Estados Unidos registró su primer caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS, por sus siglas en inglés) en Texas después de 60 años. El Departamento de Agricultura (USDA) confirmó la detección en un ternero de tres semanas de edad en el condado de Zavala y, aunque reconoce que la larva representa un problema sanitario y una amenaza para la industria ganadera, descarta el riesgo de una propagación masiva, ya que hasta ahora no se han identificado nuevos contagios. Las autoridades sanitarias estatales y federales ya activaron los protocolos correspondientes para impedir su expansión.
El último caso de esta plaga en Texas fue documentado en 1966. Tras la detección de diversos brotes en la frontera con México a finales de 2024, las autoridades de Washington endurecieron los controles sanitarios relacionados con la exportación de ganado mexicano.
A pesar de estas acciones, Dudley Hoskins, subsecretario de Programas de Comercialización y Regulación, advirtió que la reaparición de la larva en territorio estadounidense era cuestión de tiempo.
“Todos los modelos indicaban que la mosca barrenadora del Nuevo Mundo llegaría al país en 2025. Sin embargo, gracias al arduo trabajo de toda la administración Trump y de nuestros socios de la industria, el estado y los gobiernos locales, pudimos ganar tiempo para este momento. Proteger nuestra industria ganadera es una cuestión de seguridad nacional de suma importancia, y el USDA no está perdiendo tiempo en tomar medidas”, señaló en un comunicado difundido por la dependencia.
El USDA y los servicios sanitarios de Texas desplegaron una serie de acciones para atender la situación. Entre ellas se encuentra la creación de un equipo unificado de mando de incidentes junto con la Comisión de Salud Animal de Texas para monitorear la zona afectada, el establecimiento de un perímetro de seguridad de 20 kilómetros alrededor del sitio donde se detectó el caso, así como la aplicación de cuarentenas, restricciones de movimiento y labores de vigilancia en el área.
Además, las autoridades evalúan acelerar la liberación selectiva de moscas estériles del NWS mediante el despliegue inmediato de cámaras terrestres de dispersión en la región y desarrollar campañas informativas para facilitar la detección temprana de posibles nuevos casos.
El comunicado del USDA subraya que el suministro de alimentos en Estados Unidos es seguro debido a que el gusano barrenador no infesta la carne, las frutas, las verduras ni ningún otro producto destinado al consumo humano. También destaca que el Servicio de Inocuidad e Inspección de Alimentos (FSIS) realiza revisiones exhaustivas de los animales destinados al consumo, lo que permitiría identificar rápidamente cualquier posible foco de infección.
“Cualquier indicio de infestación por gusanos barrenadores en un animal se detectaría durante estas inspecciones, y ningún producto contaminado procedente de un ejemplar afectado podría entrar en la cadena alimentaria”, aseguró la agencia.
¿Hay riesgo para los humanos?
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) explica que la Cochliomyia hominivorax es una mosca de color verde azulado exclusiva del continente americano. Su larva, conocida como gusano barrenador del ganado, es un parásito que requiere un huésped de sangre caliente, incluidos los seres humanos, para completar su ciclo de desarrollo y reproducción.
Según el organismo internacional, “la hembra de Cochliomyia hominivorax se aparea solo una vez en su vida, logrando poner hasta 4,000 huevos. Estos se depositan en paquetes de entre 12 y 400 sobre la piel del huésped. Las larvas emergen pocas horas después, penetran heridas preexistentes y comienzan a alimentarse del tejido vivo”.
La infestación afecta principalmente al ganado y a los animales domésticos. Sin embargo, aunque es poco frecuente, también se han documentado infecciones en personas que provocan una enfermedad denominada miasis cutánea. En estos casos, la presencia de la larva no se limita a lesiones en la piel, sino que puede comprometer cavidades abiertas del cuerpo como las fosas nasales, la boca, las órbitas oculares, el oído externo e incluso la vagina.